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DESDE ACIPA ESPERAMOS MEDIDAS ECONÓMICAS POR PARTE DE TODAS LAS ADMINISTRACIONES.

EL GOBIERNO MUNICIPAL ADOPTA MEDIDAS ECONÓMICAS PARA FLEXIBILIZAR EL PAGO DE DISTINTOS IMPUESTOS MUNICIPALES

Desgraciadamente, el Ayuntamiento de Aranjuez no es el único que tiene que tomar medidas que ayuden a los ciudadanos, empresarios y trabajadores. Primero luchemos para frenar el número de contagios, las muertes y el virus… posteriormente tocará reclamar a nuestros “hermanos mayores” de Madrid, España y Europa unos esfuerzos que redoblen con creces los que están haciendo los ciudadanos y empresarios.

La pasada semana se aprobaba la ampliación del plazo de pago en periodo voluntario (en principio, hasta el 1 de junio de 2020, fuera ya de los plazos “de alarma” marcados) del IVTM o impuesto de circulación o las tasas por la instalación de quioscos en la vía pública, ambos relativos al año completo y primer semestre de 2020, respectivamente.

Desde acipa valoramos positivamente las medidas adoptadas para flexibilizar los plazos de pago de impuestos municipales, la posible moratoria de los mismos o incluso exenciones en pagos de tributos o tasas que gravan la actividad económica o servicios que actualmente no se estén prestando. Medidas cuya adopción requiere un completo análisis de la situación económica de nuestra ciudad para no poner en riesgo la prestación de servicios esenciales una vez que termine el periodo marcado en el decreto de Estado de Alarma. Nos consta que se está trabajando sobre esto y esperamos que en breves fechas haya medidas concretas en este sentido, moratorias u posibles exenciones. Y, como hicimos ya en la redacción del Plan de Ajuste recientemente refrendado por el Ministerio, colaboraremos a la hora de diseñar y adoptar nuevas estrategias para aliviar la presión económica sobre nuestros vecinos.

Sin embargo, tal y como dijimos en una nota la pasada semana, los ciudadanos no pueden ser los paganos de esta situación. Ciudadanos que pagan religiosamente sus impuestos, que colaboran estoicamente con el confinamiento en sus domicilios, que guardan cívicamente sus colas en los supermercados o que acuden a sus puestos de trabajos de servicios esenciales, exponiéndose al enemigo invisible que nos ha puesto en jaque. Qué decir de aquellos que se han convertido en la última línea de defensa contra el virus, personal sanitario en hospitales, el de comercios, o las propias fuerzas del orden. O de aquellos que altruistamente colaboran con ellos, donando medios económicos o fabricando material para su protección.

Jesús Mario Blasco Blanco, Concejal Portavoz de acipa, considera que “es momento para que todos asumamos nuestras responsabilidades, al nivel de las que cada administración tenga. Y no podemos hacerlo desde los Ayuntamientos si tenemos las manos atadas. En Italia, el otro país más afectado por esta pandemia del Covid-19, la administración central ha adelantado más de 4.300 millones a los ayuntamientos italianos, recogiendo un porcentaje de los impuestos y redistribuyéndolos a los ayuntamientos para que puedan ofrecer ayudas a sus vecinos.
Esto no quiere decir que desde Aranjuez adoptemos una postura pasiva. Justo al revés, tenemos que aprovechar esta dura circunstancia, de economía prácticamente de guerra, para acelerar las reformas que nuestra ciudad necesita, para flexibilizar y agilizar los trámites que permitan crear riqueza y empleo, pero para todo ello necesitamos una prórroga o exención temporal del Plan de Ajuste porque en las actuales circunstancias es imposible cumplirlo. Desde acipa estaremos al lado del equipo de gobierno para conseguir estas metas, de la misma manera que llevamos haciéndolo a lo largo de esta gravísima crisis sanitaria. Juntos podremos salir, es un deber con los que sufren, y una deuda con todos los que lamentablemente ya no están con nosotros”.

Todas estas personas esperan de sus administraciones algo más que gestos. Si como bien se dice estamos en guerra contra ese enemigo invisible, la postguerra puede ser tan dañosa como la guerra misma. Para acipa ahora mismo hay una serie de prioridades, la lucha para mantener la salud de nuestros conciudadanos, la canalización del torrente de solidaridad de los ribereños y, a corto-medio plazo, gestionar la “reconstrucción” de nuestra sociedad, salvar los empleos y los servicios.
Lo llevamos diciendo mucho tiempo. Los Ayuntamientos hemos sido los chivos expiatorios de la crisis de liquidez y deuda de 2008. La deuda de las corporaciones locales se situó el año pasado por debajo de los 30.000 millones de euros, un 10% menos que el año anterior, y siendo apenas el 2,1% del PIB, cuando nuestra deuda pública total alcanza el 100% de dicho valor. El 94% de los Ayuntamientos de España han disminuido su deuda en 12.000 millones en solo cuatro años, a costa de aplicar draconianas medidas de ahorro. Al tratarse de la administración más cercana a los vecinos, también es la primera piedra de toque ante los problemas de los ciudadanos. Y ahora, con la drástica caída de la actividad económica, verán derrumbarse sus ingresos poniendo en riesgo su liquidez y cercenando su margen de maniobra para poder desarrollar políticas que puedan paliar el desastre económico que puede avecinarse si no se hace nada.
Pese a arrastrar años, probablemente décadas de problemas económicos, se han hecho esfuerzos por contener el gasto, esfuerzo corroborado y rubricado con la reciente aprobación del nuevo plan de ajuste, que aborda problemas estructurales de nuestra ciudad, como los gastos en suministros y la aplicación de medidas excepcionales de recaudación sin afectar más a la actividad económica. Pero ante esta situación puede convertirse en papel mojado. Los ingresos caen, pero las deudas siguen ahí, además con prelación y preferencia de pago.

Desde acipa pedimos a las administraciones que tenemos por encima que tomen medidas económicas para paliar la asfixia económica que van a sufrir las entidades locales, sabedores también que estas administraciones deben hacer lo propio ante los foros y organismos que deben dotarnos de liquidez. Necesitamos que la Comunidad de Madrid saque un nuevo plan de inversiones regional, además de líneas de liquidez para pequeñas y medianas empresas y nuevos planes de empleo. La prioridad número uno, cuando todo esto pase, es el mantenimiento de los puestos de trabajo. Y al Gobierno de España, que haga realidad ese famoso “Plan Marshall” que ha solicitado a Europa, para que el crédito llegue a las familias y a las empresas. Y, muy importante, necesitamos, no un plan de ajuste nuevo, sino un paréntesis en el mismo para poder tomar medidas que alivien la carga fiscal a los vecinos y ayudar al mantenimiento de los puestos de trabajo y abrir una línea de ayudas a aquellos que peor lo están pasando.